Un/dos /tres…… momia es

Pareciera ser que hay seres de este mundo que continúan en su enloquecida marcha hacia el aniquilamiento y el desastre, mientras fuera de sí, abren la boca y nos gritan que nos quedemos inmóviles:

un

    dos

          tres

momia es 

un

    dos

          tres

un

    dos

          tres

Yaaaaaa……………………a esconderse. 

un

    dos

          tres…………………..saliiiiiiiiiiii

Ya voy. Ya voy por Uds. todos.  En un abrir y cerrar de ojos, si quiero me los devoro.  El que no está en su cueva lo arrastro como a una ameba. 

Así las cosas, los de siempre secretan órdenes, tiran de los hilos y por si acaso, porque igual a veces les entra la luz de la duda, van tirando las migajas de las raciones al suelo, para no olvidar, para volver al punto mismo donde comenzó su viaje camino al estado de guerra que todo lo permite y todo lo acumula.  Caen palabras a suelo público, hoy suelo enemigo y dejan tremendos forados que entorpecen la vida y, a estas alturas, entorpecen la muerte. Que el enemigo externo, que el interno, que el enemigo implacable, que el invisible, que los enemigos todos; que la guerra está declarada, que la batalla será hasta el final, que no nos detendrán hasta que la bestia se vaya; que el estado de emergencia, que el estado de sitio, que el estado de excepción, que el de catástrofe; que los deberes en tiempos de guerra son más importantes que los derechos; que las estrategias dinámicas, que la segregación inevitable, que el retorno seguro, que el toque de queda; que las fuerzas de seguridad, la policía, los militares y los boinas negras, que los guardias y los acuartelados; que el civil obediente y el desobediente; que los héroes de primera línea, que los de segunda, que los héroes en tiempos de emergencia; que el racionamiento, que los pactos, que la tremenda hueva.  Parece que el despertar y/o  el estallido y/o la revuelta se insertan de cabeza en medio de la pandemia y juntos, arman un rompecabezas. 

Avanza, avanza el reino de su majestad el Ayatolah e instala a sus lameculos para que tejan, tejan la tela y lentos, muy lentos, urdan la mortaja que nos cuelga al árbol del adentro, al almacén del silencio, para que solos, perdidos en la inmensidad de la pantalla, miremos, si nos atrevemos, por la ventana. El pájaro vio y siguió volando. El virus vio y se multiplicó en sus lenguas emponzoñadas. Las vitrinas se apagaron y nosotros marchamos, marchamos guardando la distancia, encapuchados nosotros y los ojos tapados porque su alteza el Ayatolah decidió, por nuestro bien, por nuestro futuro después de la muerte, que mejor nos portamos bien ahora y en la hora de nuestra…..  

Un

    dos

          tres

Un

    dos

          tres

¿momia es?

La palabra/el recuerdo que atesoro bajo la lengua/ los bosques de huesos que encierran las sombras de la memoria.

No/ no me lo callo ni me lo trago ni me lo mamo. 

El que no camina no conoce los caminos/ los caminos llegan al agua/ el agua reproduce la vida/ la vida nos pertenece aunque su majestad el ayatola acumule y acumule. 

El agua/los ríos/su materia/los cielos/las nubes escurridizas/el territorio/ la realidad sincrética.

La palabra/el recuerdo que atesoro bajo la lengua/ los bosques de cuerpos amigos que encierran las sombras de la vida.

   

Verónica Zondek

Valdivia, Mayo 2020