DESCONFINAMIENTO DE LOS RÍOS

Que no se preste para dobles lecturas lo que aquí les vengo a contar. Por lo mismo,
quiero ser preciso en las palabras. Pero antes el contexto. Durante estos días el
Ministerio de Salud ha dado curso a una estrategia de desconfinamiento en las
regiones de Los Ríos y de Aysén, a razón de que la tasa de incidencia actual de casos
por COVID-19 son los más bajos de todo Chile.

Curiosa palabra ésta, la del “deconfinamiento”, principalmente porque no existe
significado que la defina; si no, vayan y consulten en los registros de nuestra
reverenciable Real Academia Española.

Este vacío semántico exige atención, pues, en nombre del “desconfinamiento”, se
está levantando una estrategia peculiarmente paradójica. Primero, la decisión se basa
en las bajas tasas de positividad en la región, y al hecho de que, según las propias
palabras del Ministro de Salud, la población “se ha portado excelentemente bien”2. Al
parecer hemos sido obedientes, cual estudiante insigne del curso: buen
comportamiento y buenas notas. En seguida, se robustecen las medidas de orden y
seguridad, con presencia militar en 6 puntos estratégicos; ejercicio que se traduce en
no poder entrar ni salir de la región sin contar con salvoconducto.
Lo paradójico. Si el confinamiento tiene que ver con la idea de marcar los límites, el
desconfinamiento es la negación de los límites, su inversión.

Al caso, valdría la pena reconocer los límites aludidos. Pero antes, una salvedad: por
qué habiéndonos portado tan bien, siendo ejemplares de obediencia y
responsabilidad, se refuerzan las medidas de control y fiscalización militar. La
estrategia de desconfinamiento, a grueso modo, implica una reapertura condicionada
de ciertas actividades de esparcimiento (entretención, comida, deporte), posibilitar
ciertas cirugías, y que los mayores de 75 años puedan salir a caminar una vez al día…
El resto, acentuar controles y fiscalización.

¿Desconfinamiento o “reconfinamiento”? Cuando las autoridades juegan con el
vacío de las palabras, somos la ciudadanía quienes debemos darle significado a la vida.

Léase lo dicho como una modesta invitación a levantar poéticas para el
desconfinamiento de los ríos: si hemos de desconfinarnos, pues, partamos por
invertir/negar los límites impuestos a través del miedo.

Por Hugo Farías Quijada (Modesto Reinante).